La libertad en El mito de la caverna

FILOSOFÍA Y VIDA ||
William Gregorio Mejía Chalas
William Gregorio Mejía Chalas

En la famosa obra de Platón, La República, en el capítulo séptimo encontramos el renombrado Mito de la Caverna, el cuál analizamos en el presente trabajo. Aunque en la concepción platónica del cosmos, la libertad humana como problema, no aparece, por lo menos desde un análisis frontal, intentaremos visualizar e interpretar los elementos que aparecen sobre la libertad en dicho mito. Es de reconocer que el concepto de libertad es muy amplio ya que se puede abordar desde diferentes aristas, como son: posibilidad de autodeterminación, elección, acto voluntario, espontaneidad, margen de indeterminación, ausencia de interferencia, liberación frente a algo, para algo, realización de una necesidad. Pero de acuerdo a la esfera de acción o alcance de esta, se ha hablado de libertad privada o personal, pública, política, social, de acción, de palabra, de idea, moral, entre otras aseveraciones.[1]

Si bien es cierto que Aristocles, cuando utiliza la alegoría de la Caverna lo que persigue es dar respuesta fundamentalmente al problema del conocimiento humano, es decir, ¿por qué conocemos?, ¿cómo sabemos que lo que conocemos es real?, y a pesar de que este mito se ha estudiado básicamente sobre los distintos grados ontológicos de la realidad, sobre lo que simboliza los grados del conocimiento, o en relación al aspecto ascético, místico y teológico y por último la concepción política[2]. Como lo muestra dicha narración, que como recurso pedagógico solo trata de mostrar un mensaje, pero si nos quedamos en el relato que es exactamente lo que haremos, encontraremos rasgos sobre la libertad.

El mito inicia:

Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos[3].

Veamos, el fragmento mencionado nos habla de individuos sujetos por cadenas desde su niñez, implicando esto, de hombres que están coaccionado, de ciertos tipos de libertad, que para no hacer una lista interminable podemos resumirlas en una libertad en cuanto posibilidad de elección, de auto determinarse, de disponibilidad, natural, política, personal, necesidad, posibilidad, entre otros significados.

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Los hombres que aparecen mencionados en el Mito, no han tenido posibilidad de elección en cuanto que su estado de estar inmovilizados de piernas y cuellos, obligados a ver siempre hacia un lugar específico. Lo que sería lo mismo mirar solo una parte de la realidad, es decir, que tienen interferencias que no les permite elegir otra postura que al mismo tiempo contribuya a obtener un conocimiento total de la realidad que le circunda. No podemos aprehender la realidad a no ser que podamos tomar distancia de ella, en el sentido de que al ser humano conocer la realidad en cuanto a tener un contacto perceptivo de esta, la aprehenda, pero como lo que no se analiza en su totalidad o por lo menos en la totalidad de nuestra finitud humana, no puede ser aprehendida y hacer de ella su realidad, por lo tanto, estos hombres no analizan su realidad.

Por lo que los hombres cavernarios no tienen posibilidad de elección, y más aún, otros han elegido por ellos al colocarlos en tal situación, pero podríamos preguntarnos y estos hombres ¿al elegir permanecer en su estado ya no están eligiendo? En otras palabras, ¿al no elegir no estarían eligiendo? Y por ende ¿tienen posibilidad de elección? A las dos primeras preguntas, que en el fondo tienen el mismo objetivo, podemos decir, que los hombres no eligieron estar en dicha situación, sino que otros los han puesto en dicho estado, los cavernarios no han aceptado tal situación ya que no se le ha preguntado, desde niño se le ha colocado y por costumbre permanecen en dicha postura.

Ocurre lo mismo con los elefantes que son llevados a los circos desde pequeños, los atan a una pequeña estaca la cual le muestran más resistencia que la fortaleza que ellos poseen. Los paquidermos al desarrollarse y crecer, sus fuerzas aumentan hasta tal punto que podrían despegar las estacas del suelo, sin embargo, como por costumbre lo intentaron muchas veces y no pudieron, se adaptaron a estar amarrados a la estaca. Lo mismo ocurre con los hombres de la Caverna, al no poder ni siquiera mirar hacia los lados no eligen mirar al frente, es que están conminado a mirar hacia al frente por lo tanto no tienen posibilidad de elección. Pero preguntémonos algo más ¿el hecho de mirar hacia delante no están eligiendo mirar? ¿Por qué muy bien pudieran elegir no mirar y cerrar los ojos? ¿No estarían de esta forma eligiendo?

Veámoslo, al estar encadenados desde niños y obligados a mirar hacia al frente, acostumbrados a observar las sombras, la realidad de dichos individuos son las sombras, por lo tanto, ellos no tienen ni siquiera la posibilidad de elegir mirar o no mirar, porque están haciendo lo que ellos creen que es lo correcto, mirar su realidad. No hacen uso de su condición de ser racional que es lo que le puede dar la libertar natural, por ser la razón una facultad natural de los seres humanos, ellos no pueden hacer uso racional de su condición de esclavos, ya que no han sido formados para utilizar las herramientas que poseen, en este caso, la razón y están por ende coartados de ser hombres sabios que sería lo que le permitiría ser libres.

Los cavernarios no poseen la posibilidad de regir sus propios destinos, ya otros han elegido por ellos, porque, aunque un individuo que pertenezca a una comunidad y deba estar sometido a las leyes y normas de dicha sociedad, se le permite abandonar por un tiempo su ‘negocio’ para dedicarse al ‘ocio’, es decir, a la reflexión, al estudio. Que cuando esto ocurre el individuo asume su libertad, el individuo mismo se lo toma como un derecho, entonces su libertad consiste, o va en camino de consistir, en una separación de la comunidad, acaso fundada en la idea de que hay en el sujeto una realidad, que no es, ‘social’, sino plenamente ‘personal’.

En este sentido los hombres de la Caverna no poseen libertad personal, ya que esta consiste en disponer de sí mismo y este disponer no es posible a menos que uno se haya liberado de lo externo, lo cual puede llevarse a cabo únicamente cuando se reducen a un mínimo lo que se consideraba antes como necesidad. Los cavernarios no tenían la capacidad de tener la mínima conciencia de necesidad, a pesar de gozar del privilegio de poseer un alma racional. Al no tener libertad personal, entonces carecen de libre albedrío.

El libre albedrío en el mito de la caverna

Continuando con el mito:

Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; mira lo que resultaría naturalmente de la nueva situación en que vamos a colocarlos. Liberamos a uno de estos prisioneros. Le obligamos a levantarse, a volver la cabeza, a andar y a mirar hacia el lado de la luz: no podrá hacer nada de esto sin sufrir, y el deslumbramiento le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía. Te pregunto qué podrá responder si alguien le dice que hasta entonces sólo había contemplado sombras vanas, pero que ahora, más cerca de la realidad y vuelto hacia objetos más reales, ve con más perfección[4].

Con Aristóteles se introduce una nueva concepción de libertad, ya que en él se coordinan en la libertad el orden natural y el moral. Esto se debió a la introducción del concepto teleológico, de finalidad, en el sentido de que todos los procesos tienen un fin al cual tienden naturalmente, inclusive el hombre tiende a un fin, la felicidad. Pero contrario a todos los demás miembros del reino animal el hombre tiende a un fin porque puede ejercer acciones voluntarias, que son aquellas en las que no hay coacción.

Estas son las que se aplican a las acciones morales, pero no puede haber acción moral si no hay libertad de la voluntad (acción voluntaria), y una elección, a lo que se denomina libertad de la voluntad o libre albedrío. Estas dos formas de libertad están íntimamente relacionadas ya que sino, no habría libertad de elección, si la voluntad no fuese libre y ésta no sería libre si no pudiese elegir.  Para Aristóteles como para la mayoría de los pensadores griegos, especialmente para Sócrates, consideró que un hombre que conoce el bien no puede dejar de actuar de acuerdo a él (bien), inclusive en aquellos hombres que consideramos malos, como los tiranos, criminales, ladrones, etc…

La actuación libre a favor del bien predomina siempre, porque se supone que el hombre no está completamente ‘corrompido’. De esta manera la ‘causalidad propia’ y la autodeterminación están siempre ligadas a una finalidad, que solo es comprendida por medio de una consideración racional, incluyendo al que se suicida, que en su consideración racional arguye que, quitándose la vida, obtiene un bien, el cual consiste en eliminar sus sufrimientos, es decir, para el suicida, el suicidio no es un mal, al contrario, una acción cargada de bondad.

El mito dice: …Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; ¿sería esto suficiente para los cristianos para afirmar que ya este hombre desencadenado es libre? Veamos primero en qué consiste el libre albedrío para los cristianos. En Sentido general los cristianos consideraron que la libertad frente a la coacción, la libertad de elección es insuficiente. Ya que para ellos el libre albedrío podía utilizarse para el bien o para el mal. Cuestión que ya había sido planteada por Aristóteles (Eth., Nic., III, 112 a 7-9); por Ovidio cuando afirmó “aprueba el bien, pero sigue el mal”; San Pablo dice: Realmente, mi proceder no lo comprendo; no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco (Rom 7, 15).

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En este sentido los que sometieron a los niños, ahora hombres, no utilizaron el libre albedrío para el bien como lo sostienen los cristianos. Porque, aunque el libre albedrío nos permite elegir entre el bien y el mal, para los cristianos en sentido general, éste debe utilizarse para el bien. San Agustín distingue entre el libre albedrío como posibilidad de elección que no tuvieron los hombres porque ni siquiera han sido ellos quienes se han desencadenado, han sido los mismos individuos que los encadenaron los que le han quitado las cadenas, y la libertad propiamente dicha, como la realización del bien con vistas a la santidad. Sostiene Agustín que el libre albedrío está íntimamente ligado al ejercicio de la voluntad, ya que ésta puede inclinarse hacia el pecado.

Por eso el problema aquí no es tanto el de lo que podría hacer el hombre, sino más bien el de cómo puede el hombre usar de su libre albedrío para ser realmente libre. Por lo tanto, no basta con saber lo que es el bien, sino que es necesario inclinarse hacia él. Cuando Aurelio agrega un nuevo elemento, como reconciliar la libertad de elección con la presciencia divina. El cual él lo hace afirmando que el hombre posee una voluntad y que se mueve a esto o aquello es una experiencia personal, pero que Dios sabe lo que el hombre voluntariamente hará, lo que no elimina que el hombre haga esto o aquello. Esto es considerado como el misterio de la Libertad. Aclarando que la presciencia de Dios no equivale a una determinación de los actos voluntarios de tal suerte que los convierta en involuntarios.

Al hombre desencadenado se le presenta un dilema, rescatar a los que están encadenados o no, pero cabe preguntarnos ¿ya él es libre para liberar?, y ¿si no se logra convencer de que ayude a los encadenados? Lo primero que hay que establecer es si éste individuo tiene conciencia de que es libre, porque de no ser así se le está obligando a ser libre y si no se logra concienciar sobre su supuesta libertad, entonces lo estamos encadenando dos veces en el sentido de que queremos liberarlo y al mismo tiempo lo estamos encadenando, es decir, lo estamos obligando a ser libre, le coaccionamos para que sea libre.

Pero vamos a suponer que logramos convencerlo de que es libre y no elige desencadenar a los demás que son sus compañeros desde niños, entonces ha usado su libre albedrío, su capacidad de elegir, para el mal, mal fundamentado en los planteamientos anteriores. Por lo tanto, no es libre. Pero vamos un poco más lejos, supongamos que libere a los individuos, es decir, que use su libre albedrío para el bien, ¿son libres los desencadenados?, ¿Es libre el que desencadena? A la primera cuestionante, diríamos que no son libres los desencadenados ya que han sido sueltos por una persona que no es libre, y la libertad solo proviene de la libertad, de individuos libres. Como el sujeto desencadenado no lo hizo por sí mismo, o no se le dieron las herramientas para lograrlo no se puede considerar libre, por lo tanto, todas las acciones hacia esos individuos no los hace libre. Y si él no es libre, no puede liberar.

Según Santo Tomás de Aquino, el hombre goza de libre albedrío o libertad de elección. Tiene voluntad, la cual es libre de coacción; pero el estar libre de coacción es una condición y no es toda la voluntad. Es menester, en efecto que algo mueva la voluntad. Ello es el intelecto, el cual aprehende el bien como objeto de la voluntad. Parece de este modo que la libertad quede eliminada. Pero lo que ocurre es que no se reduce al libre albedrío; la libertad propiamente dicha es lo que se ha llamado una ‘espontaneidad’. Esta consiste en seguir el movimiento natural propio de un ser, en el caso del hombre radica en seguir el movimiento hacia el bien. La libertad no consiste únicamente en elegir, ni mucho menos, en elegirse a sí mismo, si no más bien en elegir algo trascendente, porque el hombre puede elegir mal, y peor aun elegir el mal, por ello el hombre necesita de la ayuda de Dios para poder elegir algún bien o el bien.

Optar por algo trascendente es para Santo Tomás, elegir a Dios, pero como para los griegos el mundo es eterno, no ha sido creado, por lo tanto, para Platón el concepto de Dios como creador no cabe. Por ello los griegos concebían a Zeus como un ordenador, por lo tanto, se descarta que lo trascendental que podrían elegir los cavernarios bajo ningún concepto podría ser Dios. Empero, lo trascendente que pueden elegir sería en este caso la felicidad, cosa que no puede obtenerse si no se es libre.

Como podemos ver, según Santo Tomás de Aquino, la libertad se reduce en elegir algo trascendente, Dios, el Dios creador, y como los cavernarios no tenían concepto sobre un Dios creador, entonces no pueden ser libre, y mucho menos podrán ser felices, porque si no tienen concepto de un Dios creador no pueden ser libres, y si no conocen la libertad tampoco pueden ser felices. Por ende, según el Aquinate los hombres del mito de la Caverna no son libres.

[1] Ferrater Mora, José; Diccionario de filosofía.  Madrid 19907. Alianza Editorial. Vol. 3., pág. 1968.

[2] REALE-ANTISERI; Historia del pensamiento filosófico y científico. Barcelona 19952. Vol. I, pág. 154.

[3] PLATÓN; La República. Colombia 1996. P. 267.

[4] PLATÓN; La República. Colombia 1996. P. 268.

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18 comments

  1. Wander Nuñez Perez

    Muy bueno este articulo denominado la libertad en el mito de la caverna donde se trata de entrar a fondo en el concepto de libertad

  2. En este sentido los hombres de la Caverna no poseen libertad personal, ya que esta consiste en disponer de sí mismo y este disponer no es posible a menos que uno se haya liberado de lo externo, lo cual puede llevarse a cabo únicamente cuando se reducen a un mínimo lo que se consideraba antes como necesidad.

  3. Muy Interesante la reflexión, sobretodo el tema del libre albedrío.

  4. Después de leer y analizar este mito, podemos concluir que existen varios niveles de conocimiento que se corresponderían con el mundo de las ideas y el mundo de las cosas de Platón, conocido como la teoría del conocimiento La conciencia de Platón. Si se analiza bien esta parábola, encontramos que hay varios elementos que se pueden clasificar como doxa y episteme. En primer lugar, encontramos una cueva que representa un mundo significativo de cosas, porque todo lo que ven los prisioneros es una apariencia falsa de todo lo que realmente sucede fuera de ella, es lo que Platón llamó doxa.

  5. miguelina Martinez Sosa

    Esta teoria del mito de la caverna de platon nos invita a ir siempre mas alla de donde estamos, a no quedarnos estancados o encerrados por algun miedo y no obtener mejores conocimientos.

  6. Buen artículo maestro

  7. Muy Interesante la reflexión, sobretodo el tema del libre albedrío un tema que sin duda puede volver nihilista a cualquiera que lea en profunidad. muchas gracias por el artículo profesor.

  8. Oney Feliz Sánchez

    El mito de la caverna relata la esencia o ausencia de la libre decisión, ya que si el ser humano es libre físicamente, pero mentalmente no, entonces no es libre, ya que otro elegirá por él y la persona sin tener un conocimiento profundo, porque simplemente vio cosas parecidas o no, aceptará todo lo que le ofrecen.

  9. Rouse Hernández

    A lo largo de mis estudios he escuchado y leído sobre este mito o alegoría de la caverna, sin embargo, esta interpretación la leo por primera vez y es muy buena y válida; hace pensar y repensar y la verdad es que según lo analizado la libertad no está expresada por ningún lado y en ningún personaje.

    Todo el relato está cargado de simbología: las sombras o mundo de los objetos físicos, la caverna representa la prisión que este mundo de lo físico crea en el alma humana, la luz es la realidad verdadera y universal y la liberación de los prejuicios para soltar al alma hacia el mundo verdadero.

    Muy buen artículo maestro, y entendí perfectamente.

  10. «Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano» (Isaac Newton), esta frase va excelente con este artículo, la sociedad en general se a estancando por si misma al rechazar los cambios se podría decir que el ser humano se a convertido en un animal de costumbre sometidos siempre a la rutina diaria. Nos volvemos esclavos de nuestra cultura e historia y señalamos con el dedo a que ose juzgar lo comúnmente aceptado.

  11. RAFAELA GERALDINO

    Muy buen artículo filósofo me llamo mucho la atención el tema del libro albedrío la acción voluntaria

  12. La realidad es que para ser libres necesitamos elegir entre lo que queremos o no queremos, entre lo que nos conviene o no, entre lo que nos hace feliz o no, entre el bien y el mal etc. Si alguien elige por ti no estas siendo libre, para mi sentirse libre es una sensación demasiado satisfactoria y bonita y a la vez necesaria para el ser humano en todos los aspectos de la vida porque nos llena de conocimiento, paz, armonía etc.

  13. William Mejia Chalas

    Excelentes comentarios. Muchas gracias

  14. José Miguel Durán

    El mito de la caverna

    ¡Buenos días, profesor y pensador profundo, Williams Mejía Chalas! En la alegoría o mito de la caverna de Platón hay dos relaciones artísticas: la primera relación es simbólica y la segunda, metafórica. En la relación simbólica se puede ver la simbología con que cada crítico selecciona la imagen que prefiere para su interpretación. El Maestro Williams, por ejemplo, prefirió la imagen de una mano gigante con luces para destacar los símbolos imaginarios que sirven de punto de partida para fundamentar su manera de filosofar. Otro, una cueva subterránea y profunda con la figura del hombre de la caverna saliendo en busca de la luz libertaria que lo guiará hacia el mundo deseado (el mundo tangible y racional que necesita para vivir como humano pensante). En la primera imagen cuatro hombres encapuchados con palos de banderas y símbolos diferentes en la punta superior: la paloma, el círculo, el caballo, etc. Expresando cada símbolo, una dimensión epocal en la vida de las sociedades antiguas refiriéndose al mismo hombre buscando el porqué de las cosas. La segunda relación artística es la metafórica. Pues bien, la metáfora es la unión de una imagen (mito) con un término real (caverna) sin tener una relación directa entre la imagen y la cosa representada; es lo que, en lingüística, se conoce como signo lingüístico, la relación existente es arbitraria (la imagen mito o alegoría es connotativa cargada de una libre subjetividad) y la caverna o cosa es denotativa u objetiva. En fin, Platón trata de decir, en el libro séptimo de la República, hasta dónde el ser humano tiene la capacidad para conocer las cosas que le rodean, es decir, explica su punto de vista de dos mundos: el mundo sensible aplicando a los objetos conocidos a través de los sentidos y el mundo opuesto que es materia del conocimiento, la razón mediante la intuición intelectiva, sin la intervención de los sentidos.

    Gracias, José Miguel Durán…

    • Leonidas Machuca

      El mito de la caverna es una alegoría que abarca varios elementos que comporta la teoría de las ideas de Platón y un análisis dividido en 3 dimensiones:

      la dimensión antropológica (naturaleza humana),
      la dimensión ontológica (del ser) y epistemológica (del conocimiento) y,
      la dimensión moral (valorización de la sociedad) y política (forma de gobernar).
      La teoría de las ideas de Platón se basa en dos conceptos contrapuestos:

      El mundo sensible, cuya experiencia se vive mediante los sentidos. Son múltiples, corruptibles y mutables.
      El mundo inteligible o el mundo de las ideas, cuya experiencia es cosechada mediante el conocimiento, la realidad y el sentido de la vida. Siendo únicas, eternas e inmutables.

  15. Juan Carlos Hernández Burgos

    Es muy bueno para vida real. La forma explicativa le da sentido a las demás personas de lo que somos en el mundo real. También nos enseña muchas cosas que no sabíamos

  16. Deiry Del Rosario Severino

    La teoría que nos propone Platón .. es tener más conocimiento y no quedarnos en la sombra si no , escudriñar o sea investigar . Si nos llevamos de la apariencia nos quedamos en el mismo lugar, sólo con las hombres, si no buscar más allá de la luz para tener un buen conocimiento o más bien el conocimiento verdadero de las cosas. Como en el caso del que liberaron y vio la realidad, pero los demás no le creyeron nada.

  17. Yael Feliz Guillen

    Muy buen artículo filósofo, me llamó la atención el tema del libre albedrío la acción voluntaria, es grato que comparta sus conocimientos con nosotros, Gracias!

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