Ética proléptica: una propuesta para la era de la Inteligencia Artificial

Edwin Santana
Dr. Edwin Santana-Soriano

Cuando hablamos de inteligencia artificial regularmente pensamos en los últimos productos que se han vuelto representativos de un campo de estudio multidisciplinar que, como es lógico, trasciende al ChatGPT, Gemini, Stable Diffusion y cualquier otro sistema reciente de inteligencia artificial.

Los que acabo de citar, como muchos otros, son productos de un tipo muy específico de inteligencia artificial. En este caso estamos mencionando sistemas de inteligencia artificial generativa. La inteligencia artificial generativa puede ser de tipos muy diversos: las hay generativas de texto (como ChatGPT, Gemini, Copilot, Deepseek y todas estas aplicaciones que generan texto a partir de órdenes escritas u orales de los usuarios); pero también las hay que generan imágenes (Stable Diffusion, Midjourney, DALL·E 3, Flux, Firefly); que generan video (Synthesia, Runway, Sora, Veo 3, Deevid); otras que generan Audio y/o música (como Lyria 2) y otras que permiten generar códigos de programación (Claude Sonnet, Mistral Devstral).

Cabe acotar que muchos de estos productos que menciono pueden integrar más de una de las funciones que le asigno (como el caso de ChatGPT que genera texto e imágenes), pero lo hago a manera de ilustración para los fines de esta primera parte de este escrito, a saber, comunicar básicamente la idea de que el concepto de inteligencia artificial trasciende estos productos.

Como veremos, inteligencia artificial no es únicamente inteligencia artificial generativa. La inteligencia artificial es, como hemos dicho, un campo de estudio, y este campo de estudio surgió en la década de 1950 en el seno de la informática (esto ya lo hemos trabajado en Santana-Soriano, 2023) con la idea motriz de que la emulación de “actividades humanas consideradas inteligentes” se puede lograr a través de la creación de sistemas informáticos o, dicho de otro modo, que una máquina puede ser programada para realizar procesos similares a los procesos cognitivos humanos y, consecuentemente, construir sistemas capaces de aprender, razonar, planificar, percibir y, en algunos casos, tener hasta capacidad de interactuar con el entorno (ver Russell & Norvig, 2010; Marr, 1982; Haugeland, 1985; Winograd & Flores, 1986).

A partir de la década de los 50 del siglo XX la inteligencia artificial, en tanto campo de estudio multidisciplinar, ha tenido un desarrollo interesante con algunos hitos importantes que han dado al traste con estos productos que mencionamos anteriormente y que son realmente asombrosos, en tanto parecen generar, a partir de muy poca información de entrada (por parte del usuario, puesto que tienen una base de datos enorme que procesar) unos productos impresionantes, como texto coherente, imágenes en estilos muy específicos y videos y música con mucha calidad. Sobre estos hitos puede consultarse la historia de la inteligencia artificial que recoge la entrada en Wikipedia.

En muchos textos, entre ellos el artículo “Ética y filosofía de la Inteligencia Artificial”, publicado en La Barca de Teseo, se presentan algunos de los retos en términos legales, sociales y morales a los cuales nos enfrentamos con estos últimos avances de la tecnología. Sin embargo, cuando se revisa la literatura científica al respecto, puede notarse que la mayoría de los trabajos, si no todos, tratan el tema o bien desde una perspectiva normativa, en la que se pretende legislar o proponer códigos deontológicos sobre lo que tenemos, o bien desde una perspectiva descriptiva, desde la cual se ponen de relieve los avances actuales o pasados y cómo se han ido enfrentando los desafíos morales, sociales y legales que se han presentado.

El problema fundamental con estas aproximaciones es que la perspectiva normativa llega sistemáticamente tarde—cuando la tecnología ya está desplegada y, en muchos casos, sus efectos se han naturalizado—, mientras que la descriptiva se limita a documentar problemas y a darle respuesta a partir de un daño ya consumado.

Se echa en falta, en consecuencia, una mirada ética real al problema: una propuesta que, sin dejar de lado el pasado (la historia, los productos y artefactos sobre los cuales se cimenta lo actual), y sin ignorar lo actual, trascienda el pasado y el presente, así como lo normativo y descriptivo, y tenga el potencial de orientar las acciones futuras de cara, no solamente a los productos de inteligencia artificial, sino de cara a cualquier producto de los, aparentemente inexorables, avances tecnológicos.

En vista de esta falencia, hemos realizado la propuesta de lo que hemos llamado “ética proléptica”: una disposición epistémica, afectiva y práctica que se oriente tanto hacia la anticipación de dificultades o incidencias indeseadas como al cuidado responsable del futuro.

La actitud proléptica implica desarrollar una imaginación moral desde la cual se puedan visualizar posibles escenarios, cultivar la sensibilidad hacia las consecuencias intergeneracionales de las decisiones del ahora, y mantener un compromiso activo con la protección y promoción de condiciones que hagan posible un desarrollo científico y tecnológico que realmente beneficie, no sólo a la humanidad, sino que se oriente a conservar del mejor modo posible los medios posibilitadores de esta, y que no afecte los demás seres vivos con los cuales se comparte el hábitat global.

La ética proléptica exige que se ponga en el centro de la reflexión las preguntas sobre el tipo de futuro que queremos construir, sobre la naturaleza y misión —si se puede identificar una— de la inteligencia y la consciencia, y sobre la responsabilidad que tenemos hacia las generaciones venideras.

La ética proléptica resulta necesaria porque los avances en inteligencia artificial, como se ha dicho en múltiples escenarios, tienen implicaciones que trascienden lo inmediato y que afectan múltiples campos del quehacer humano y este hecho, aunado a la enorme celeridad con que se da en la actualidad el desarrollo tecnológico, exige esa capacidad de anticipación que permita prever y evitar las posibles consecuencias negativas antes de que se materialicen.

Desde una ética proléptica, en lugar de preguntarnos, por ejemplo, “¿es correcto usar reconocimiento facial?”, nos preguntaremos “¿qué tipo de sociedad podríamos estar construyendo con este producto y qué alternativas podemos imaginar?”

Sobre esta propuesta profundizaremos en otros textos más adelante, pero con lo que aquí se ha dicho esperamos que quede de manifiesto la necesidad que existe de evaluar, sin importar el papel que nos toca jugar en la sociedad, los avances tecnológicos —incluida la inteligencia artificial y cualquier otro que surja— de cara, no a las potencialidades positivas que estos puedan traer consigo en lo inmediato, sino, y sobre todo, evaluarlos para, o bien llamar la atención (si somos usuarios, consumidores, operarios o reproductores) sobre aquellas cuestiones que prevemos podrían resultar poco provechosas tanto para el presente como para el futuro; o bien para detener el rumbo y buscar otras vías si el rol que nos toca jugar es el de productores, investigadores o financiadores.

En próximas entregas desarrollaremos cómo la ética proléptica puede orientar nuestra relación con la inteligencia artificial en la educación, donde se juega la formación de las generaciones futuras y la transmisión del conocimiento, así como en la investigación académica, donde se construye el saber que legitima y orienta el desarrollo tecnológico mismo.

Bibliografía

Haugeland, J. (1985). Artificial Intelligence: The Very Idea. MIT Press.

Marr, D. (1982). Vision: A Computational Investigation into the Human Representation and Processing of Visual Information. MIT Press.

Russell, S. J., & Norvig, P. (2010). Artificial Intelligence: A Modern Approach (3.ª ed.). Prentice Hall.

Winograd, T., & Flores, F. (1986). Understanding Computers and Cognition: A New Foundation for Design. Addison-Wesley.

Comentarios De Facebook

Check Also

Hacia la construcción de una ética epistémica

Cuando pensamos en los grandes sistemas éticos, probablemente nos asalten ideas relativas a la ética …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

litteranova.com