Discurso de entrega de la Escuela de Filosofía de la UASD


Hoy termina una etapa de esta Escuela y comienza otra. Se cierra una etapa que inició con el profesor Rafael Morla en 1996. Fue una etapa que marcó una diferencia entre lo que había sido la Escuela anteriormente y lo que fue posteriormente.

Ahora, con William, quien procede de una formación vinculada a los seminarios católicos, comienza una nueva etapa.

Nosotros entregamos un trabajo realizado. Esperamos que él pueda desarrollar su propia gestión y llevar la Escuela a otros niveles. Lo único que voy a pedirle es que proteja a los jóvenes que pertenecen a nuestra Escuela, a quienes se han formado con nosotros, porque conmigo termina la generación de directores que nos hemos formado en esta institución.

No es malo que vengan personas de otras escuelas a dirigir aquí, pero la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) debe mantenerse plural. También hay que brindarles oportunidades a personas como Osvaldo, Mora, Edwin Calcaño, Álvaro, John y todos esos jóvenes que se están formando. Hay que proteger sus espacios. Eso es lo único que voy a pedirle.

Sé que William tiene capacidad de sobra para realizar una gestión igual o superior a la que yo hice. Naturalmente, tiene que ser superior, porque participó en esta gestión, conoce todo lo que se hizo y, por tanto, podrá continuar llevando la Escuela a otro nivel.

Esto les parecerá un discurso de campaña de cara al decanato y, efectivamente, lo es.

Quería decirles eso.

Muchas gracias.

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