Lo que no es una revista científica

Edwin Santana
Dr. Edwin Santana-Soriano

Una revista científica no es una revista de farándula, ni de noticias, ni de eventos sociales y, como tal, no publica información de ninguno de esos tipos como novedades de interés para sus lectores. Si bien las revistas científicas publican información novedosa, estas informaciones son necesariamente producto de una investigación científica o académica —apegada a las mejores prácticas propias del área de la publicación— y no prioriza la novedad o la primicia por encima del rigor científico. De modo que, hasta tanto los manuscritos recibidos no hayan pasado por una serie de controles que aseguren la rigurosidad, pertinencia y relevancia del trabajo, no pueden ser puestos a disposición de la comunidad científica y global a través de su publicación en la revista. Esto lo dicen de otro modo el ICMJE (https://www.icmje.org/recommendations), y el COPE (https://www.uab.cat/ca/ciencia-oberta/doc/cope.pdf)

Una revista científica no es una página web estéticamente atractiva para atraer lectores. Si bien una revista científica en los tiempos que vivimos debe tener un sitio web, sobre todo para recibir los manuscritos y hacer públicos sus números y volúmenes, la revista científica no prioriza los aspectos estéticos de la web por una simple razón: los científicos consultan bases de datos, no revistas, y, muy rara vez, hacen uso de la web de la revista para leerlas. Esto es así porque el trabajo del científico con la literatura científica y académica siempre está orientado por unos conceptos o problemáticas, y resulta más eficiente hacer búsquedas generales que agrupen todas las publicaciones sobre una temática, que hacerlo buscando revista por revista. De este modo, la difusión de las revistas científicas se logra con la indexación del contenido que estas procesan (los artículos que publican) en distintas bases de datos de gran alcance, y para esto lo que necesita es propiciar una correcta cosecha de metadatos y una interoperabilidad que facilite su inclusión en directorios y bases de datos (ver https://www.latindex.org/lat/documentos/Recursos_visibilidad_indizacion_revistas.pdf)

Una revista científica no es un negocio. Si bien existen grandes empresas que han hecho un negocio de la publicación científica, pues cobran a los autores para someter sus manuscritos al proceso editorial, la ciencia con regularidad se produce de manera desinteresada (aquí hay un artículo sobre la gratuidad de las revistas https://es.wikipedia.org/wiki/Acceso_abierto_diamante=). En los casos en que las revistas cobran a los autores, pueden darse dos cosas: o bien que cobren para poder pagar a los editores, revisores, correctores y técnicos involucrados en el proceso editorial; o bien que unos vivos se estén aprovechando del prestigio social que tiene la publicación científica y las necesidades que tienen algunos autores noveles de publicar debido a exigencias de programas de posgrado, y cobren por publicar sin pasar por los controles debidos (aquí artículos sobre las malas prácticas involucradas en revistas de pago: https://www.elsevier.com/es-es/connect/revistas-depredadoras-que-son-y-como-afectan-a-la-integridad-de-la-ciencia). Por eso, a título personal, si no conozco la solvencia moral de la compañía editorial que hay detrás, no recomiendo pagar para publicar. En tanto la revista científica no es un negocio, y sobre todo cuando se trata de revistas que logran publicar de manera gratuita para autores y lectores, no se debe se descortés y en extremo exigente con el equipo editorial cuando pretendemos publicar en su revista, ya que también realizan un trabajo arduo y no remunerado. En otra entrega profundizaremos sobre la relación autor-editores/revisores.

Una revista científica no es un servicio público de derecho. Si bien las revistas científicas suelen reconocer el derecho que tiene todo autor a someter sus manuscritos para evaluación, ninguna revista está en la obligación de publicar o dar detalles sobre las razones del rechazo de un manuscrito. Es deseable que se le explique al autor, cuando su manuscrito es rechazado, las razones del rechazo, ya que esto le puede ayudar a mejorar; pero es una prerrogativa de los editores si prefieren notificarle con detalles o si no desean hacerlo. Esta decisión puede deberse a varias razones, pero una de ellas puede ser que se tienen sospechas de incursión en hechos poco éticos, pero no se tienen pruebas. En esos casos, y en todos los que el equipo editorial decida actuar así, suele obviarse la explicación en detalle y sólo se notifica el rechazo (ver https://www.uab.cat/ca/ciencia-oberta/doc/cope.pdf).

Una revista científica no es un lugar donde publicar cualquier cosa que se haya escrito. No basta con redactar un texto largo o bienintencionado: se requiere que siempre, detrás, haya un trabajo de investigación que sustente lo que se presenta. De ahí que todo artículo requiera presentar un planteamiento de la situación que se investigó, el método o las estrategias seguidas, y contener referencias a otras fuentes cuando lo que se afirme lo requiera.

Una revista científica no es un servicio de corrección de estilo gratis. A una revista científica los manuscritos deben llegar en condiciones formales aceptables, cumpliendo con las normativas básicas de la revista, apegados a las normas bibliográficas y con una estructura coherente.

Una revista científica no es un escalón automático para sumar puntos en el currículo. Si bien la publicación en revistas científicas aporta méritos, no debe nunca pensarse en ella como un trámite burocrático, pues esto desvirtúa el sentido del esfuerzo y el trabajo editorial que hay detrás de este sistema de publicaciones.

Una revista científica no es un espacio para publicar rápido. El proceso editorial toma tiempo y todo autor o candidato a autor debe saber eso antes de embarcarse en ello. Las revisiones iniciales, las interacciones de revisión y corrección, la revisión por pares, la edición y la producción requieren tiempo. Quien espera resultados inmediatos o pretende presionar con plazos cortos desconoce la naturaleza misma del proceso editorial.

Una revista científica no es una agencia de difusión mediática. Publicar un artículo no equivale a obtener notoriedad en prensa o redes sociales. La visibilidad académica se mide en citas, niveles de indexación (prestigio de las bases de datos) y, finalmente, en el diálogo que se suscita con la comunidad científica cuando el trabajo logra algún impacto en ella.

Una revista científica no es un espacio donde todo cabe por cortesía. En una publicación científica la cortesía no puede estar por encima de la calidad, el rigor y la pertinencia. Rechazar un manuscrito es parte del deber editorial y no una falta de amabilidad. De modo que un autor nunca debe tomarse un rechazo como una afrenta personal, pues todo el que publica se enfrenta a múltiples posibilidades de ser rechazado.

 

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