
Dr. José Flete Morillo
—¿Es ético limitar el acceso a la salud o a la educación de un migrante para priorizar a los ciudadanos locales?
Prof. Eulogio Silverio
Esa es una pregunta que, en una nación política, no debe hacerse porque es una pregunta ética. Tú dices que es ética y, como ética, uno diría: bueno, ¿debemos negarle el recurso de salud a una persona que llegue a una clínica o a un hospital?
En principio, no; éticamente, no. Pero siempre hemos dicho que una nación política no se puede gobernar atendiendo a las normas éticas y morales, sino por normas de carácter político. Y, en este caso, la nación política dominicana tiene por obligación preservar el derecho de sus propios ciudadanos, que son los que pagan los impuestos, frente al derecho a la salud y a la educación de un extranjero ilegal.
Nunca puede estar por encima de un ciudadano el derecho a la salud, a la educación o a cualquier otro servicio de un extranjero ilegal, que es el que lo paga esos servicios. Entonces, yo sé que los comunistas, los que viven de las ONGs y que todavía promueven ese sueño profundo de un socialismo utópico que nunca se va a realizar, porque hemos visto en lo que terminó la tragedia socialista, que fueron las ideas que nosotros abrazamos en nuestra juventud, pero, desgraciadamente, la experiencia no ha sido buena.
Yo estuve por Cuba, tú lo sabes. Quise ver con mis propios ojos, como en el cuento aquel de los cuatro ciegos que deseaban ver con sus propias manos cómo era el cuerpo de un elefante, que luego José Martí publicó con el título Un paseo por la tierra de los anamitas. Quise ver con mis propios ojos cómo era la sociedad socialista y, lamentablemente, cuando pude ver el todo, me parece que ha sido una tragedia, que es un fracaso.
Se le atribuye este fracaso al bloqueo norteamericano, que en parte es verdad, pero también a sus propios errores, porque tienen una estupidez terrible. Por eso produce tanta rabia ver que los autodenominados socialistas en República Dominicana están promoviendo la narrativa de que podemos mantener las fronteras abiertas para todos los pobres del mundo. Lo que constituye una sustancialización de la cuestión de los derechos humanos, sustancializar la humanidad como si fuera un ente concreto, que pudiera operar al margen de instituciones históricas.
Existen realidades concretas, como es el hecho de que los recursos no son ilimitados y que las naciones políticas no han aparecido fruto de la naturaleza, sino como producto del enfrentamiento entre grupos que deseaban los mismos recursos.
En ese sentido, el derecho del ciudadano siempre estará por encima del derecho de un inmigrante, sobre todo si es ilegal. No quiere decir esto, Flete, para que quede claro, y para los que viven haciendo críticas sin ningún tipo de criterio, pues ni siquiera entienden lo que uno está diciendo y ya comienzan a criticar.
No quiere decir que, si llega una persona con una situación de salud que requiere cuidados a un hospital público, no se le den los servicios, como el Estado dominicano ha establecido: estabilizarlo, ponerlo en condiciones de que su vida no se ponga en riesgo y devolverlo a su país. Son cosas distintas. Pero jamás en la vida nosotros podemos aceptar que las dominicanas no puedan dar a luz en la maternidad ni en los hospitales públicos dominicanos que pagamos nosotros, porque están llenos de extranjeros que no son ni cata ni garrapata de nosotros, que no nos quieren y, como tú bien has dicho, nos odian, porque a ese colombiano que mencionaste, que estaba grabando un video en Haití, lo iban a matar precisamente porque creían que era dominicano.
Estaba hablando en español y él tuvo que aclarar: «No, no, yo no soy dominicano». Si hubiese sido dominicano, lo linchan, lo linchan, para no decir otra cosa.
litteranova.com Filosofía, ciencia, artes y saberes