La poesía almacenada (Federico Enriquez Grateraux)

Andrea Teanni Cuesta

El contexto posmoderno caracterizado por los cambios rápidos, los avances tecnológicos, la supremacía de la imagen  y la oposición a las estructuras sociales del modernismo, ha traído consigo nuevos estilos de vida. Tareas que hasta hace poco ameritaban de la presencia y de  diversos recursos,  hoy se realizan por medio del omnipresente celular. Las APP (aplicaciones) han sustituido no solo la memoria, sino, en mucho, la mano de obra humana. Por lo que no resulta extraño que expertos en tecnología intenten crear un algoritmo para la poesía, conforme a lo expuesto por Federico Henríquez  Grateraux en su discurso La poesía almacenada, y que formara parte de su conferencia magistral en la inauguración del Primer seminario internacional de poesía, auspiciado por el Ministerio de cultura. De cuyos postulados surgen las siguientes interrogantes: ¿Sería posible, difícil, imposible?

La esencia de la poesía la constituye el devenir de la historia humana, el contexto en que se produce resulta fundamental; de aquí que, si hoy se encontrara su algoritmo resultaría sintáctica, multimedia y populachera, plantea, Grateraux. Esta se parece a su tiempo, lleva sus matices, en tanto, que se diferencia de tiempo en tiempo, igual que la relación entre poetas. Cada poesía pertenece a un contexto social, emocional, axiológico en el cual se insertan las expresiones de cada poeta; en este sistema vital propio de cada cultura se erigen unos valores estéticos primarios.  En virtud de, quienes pretenden encontrar su algoritmo han de saber que la misma no se construye solo con la asociación o combinación de palabras, ya que, los conceptos morales, estéticos y religiosos no son cosas, son valores, únicamente estimables mediante actos intencionados del sujeto.

La poesía se nutre, además, de lo que el autor llama la trastienda del mundo, la desilusión, la hipocresía, la maldad, la decepción, cada nutriente despierta la sensibilidad, factor indispensable en la conformación del perfil del poeta. Así mismo, aquellas palabras que para otros tienen un sentido práctico en la creación poética toman uno especial, una significación añadida. La lengua y el lenguaje son dos realidades de la cultura de las cuales se nutre la poesía.

En ese tenor, Grateraux cita a Machado cuando dice que la poesía es palabra en el tiempo; la manera de fijar para siempre aquellas cosas que tienden a desaparecer, los sentimientos dolorosos, los miedos difusos, las energías juveniles o colores del atardecer, por ejemplo. Hoy más que nunca, a diferencia de otras áreas de las humanidades, la poesía se mimetiza en el tiempo por medio del cine, del teatro, la música, ensayos, narraciones y las diversas redes del cibermundo.

Finalmente, la poesía en una imagen puede ofrecer una visión amplia y profunda sobre la vida humana, imagen que resiste la razón, la práctica y la confrontación sentimental. A diferencia de otros inventos; muy favorables, por cierto; como son la luz eléctrica o el fresco que ofrece un ventilador, la poesía no podrá surgir de un algoritmo, ni de ningún mecanismo artificial, puesto que, es hija de la vida humana; esto no ha cambiado, ni cambiará, resurgirá de esta, aunque la aplasten como gusano.

Andrea Teanni Cuesta, docente de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Contacto: teannicuesta@gmail.com, AndreaCuesta@pucmm.edu.do

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