La Pequeña Burguesía en la Historia de la República Dominicana de Juan Bosch

Por: Apolinar García

Juan Bosch fue un pensador, escritor y activista político dominicano que nació en La Vega, el 30 de junio de 1909. Cursó estudios solo hasta el tercer grado del bachillerato. Desde su juventud se destacó en la literatura. Salió al exilio en 1938. En 1939, fundó en Cuba el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Después del tiranicidio de 1961 regresó al país en medio de una atmósfera de caos social y crisis política.

El profesor Bosch fue la persona más liberal que ha conocido la historia del pueblo dominicano. El 5 de diciembre de 1973 funda el PLD, constituyéndose, para ese entonces, en la tercera vía para construir el camino a la transición democrática que necesitaba el país.

En esta obra, el autor analiza y pondera el papel de la pequeña burguesía y sus diferentes capas sociales en la fundación y desarrollo del Estado dominicano. También, la incidencia del sector hatero en los confines separatistas y anexionistas en el periodo de 1844-1861.

Análisis de la obra de Bosch

A menudo nos preguntamos cómo los conservadores (el sector hatero), una vez consumada la separación de Haití, toman el control del poder político de la isla; si los primeros en gestar el pensamiento independentista fueron los pequeños burgueses, dígase los liberales. Esas luchas que generan estos dos sectores son las causas de las dificultades que se presentaron en la formación del Estado Dominicano, es decir, que la realidad intrínseca de la República, su incapacidad para mantener una forma de estabilidad, la más conservadora o la más liberal, se halla en que el pueblo que la formó no estaba socialmente organizado; no tenía al frente una clase social con ideas y propósitos definidos. Solo había un punto en el que todos estaban de acuerdo: no volver al dominio haitiano.

Sin embargo, no estaban de acuerdo en mantener la República. Unos y otros, hateros y pequeños burgueses, con excepciones personales, creían que el país debía ser protegido por alguna potencia europea. (ver Juan Bosch, Composición Social Dominicana, Editora alfa y omega; duodécima edición, 1981, pág. 161). Lo que significa que el Estado dominicano no se creaba porque lo impedía la lucha de pequeños burgueses y hateros.

Esas luchas comienzan cuando se creó, el primer aparato institucional, llamado la Junta Central Gubernativa el 1 de marzo del 1844. En ese momento los hateros tomaron el control de ese órgano en prejuicio de la pequeña burguesía trinitaria; puesto que, en vez de ser elegido un representante de los liberales (Francisco del Rosario Sánchez) para presidir la junta, se designó a Tomas Bobadilla. Sánchez era miembro de la clase media baja mientras que Bobadilla era un representante político de los hateros. Esto desató una lucha de poder en el seno de la junta entre los pequeños burgueses y los hateros.

Estos dos grupos tenían posiciones diferentes acerca de qué hacer para sacar Haití del territorio dominicano. La pequeña burguesía proponía la guerra contra Haití sin apoyarse en poderes extranjeros. Por su parte, los hateros mantenían el criterio de que la única manera de mantener la independencia era declarando al país bajo el protectorado del gobierno francés, al cuál se le ofrecía el dominio soberano de la bahía de Samaná y los terrenos que le circundaban.

Además, se produjo una alianza que aseguraba, prácticamente, todo el control de las distintas instituciones del Estado. Dicha coalición fue entre el arzobispo de Santo Domingo Tomas de Portes e Infante (sector religioso e intelectual), los hateros representados por Tomas Bobadilla, quien tenía el control de la Junta Central Gubernativa y Pedro Santana, jefe militar de la región del sur.

Estos sectores no creían en el proyecto de nación de los liberales, pues eran partidarios del protectorado ya mencionado. Rápidamente, los trinitarios respondían organizando varios complots militares. Estos culminaron con el golpe del 9 de junio, mediante el cual la junta fue organizada, integrada solo por trinitarios y pasó a ser presidida por Francisco del Rosario Sánchez. Este asumió sus funciones el día 10 del mes de junio.

Algunas de las medidas tomadas por el gobierno de los trinitarios o pequeños burgueses fueron:

  • Enviar a la región del Cibao a Duarte con la misión de que explicara en los lugares importantes – la vega, Santiago y puerto plata los cambios que se habían operado en la capital; Duarte salió de la capital el día 20 junio y, el 4 de julio fue proclamado presidente de la república. Esa proclamación de Duarte en el Cibao como presidente de la república, fue organizado por Mella sin el consentimiento de la Junta Central Gubernativa. Esa acción era una muestra clara de la manera de actuar de la pequeña burguesía en un país que carecía de las estructuras materiales indispensables para constituirlo en un estado burgués.

 

  • Enviar al coronel Roca a Azua con una misión de alta significación política y era la destitución del cargo de general de las fuerzas del sur a Pedro Santana. A partir de ese acto las relaciones entre pequeños burgueses y hateros se profundizó a tal punto que la lucha pasaría hacer llevada a cabo, no en el terreno político si no, en el de las armas.

Este golpe de Estado desató una gran ira en Santana. Este se dirigió a la capital al frente de sus soldados y entró en la ciudad el 12 de julio; marchó por ella hasta la plaza de las armas y allí, a los gritos de ¡muera la junta, viva el general Santana!, fue proclamado presidente de la junta. Esta quedó reorganizada con la salida de los trinitarios a quienes sustituyeron los representantes de los hateros.

Las medidas tomadas por los hateros fueron las siguientes:

  • El 24 de julio la junta declaró que no reconocía la presidencia de Duarte y ordenó la prisión de Mella; por otra parte, el arzobispo Tomas de Porte e Infante amenazó con la excomunión, el más temido de los castigos de la iglesia a los que se opusieran a la autoridad del general Santana. Desde ese entonces la junta pasaría a llamarse la junta hatera. Podemos notar como se desarrolla una lucha de contrarios que no permitió el desarrollo de una nación, por cada grupo imponer sus ideas políticas por encima del otro.

 

  • Con un aparato gubernamental totalmente hatero, el 20 de agosto, es decir, dos días antes de declarar a los trinitarios traidores y expulsarlo de la isla, los diputados debían reunirse en San Cristóbal para elaborar la constitución que sería la primera de la historia nacional. La misma se conoce como la constitución del 1844. Fue esta el plano sobre el cual se organizó el Estado dominicano, él mismo Santana, se negó a aceptarla tal y como salió de la asamblea constituyente si no era enmendada para que se le agregara el famoso articulo (210) el cual le daría poderes ilimitados al presidente, pues él entendía que con ese artículo tenía la potestad de controlar las fuerzas armadas y contrarrestar la amenaza haitiana.

 

  • Al tomar el poder político y militar en el año 1844, los hateros estaban en proceso de disolución y en cambio iba en ascenso la alta pequeña burguesía y la mediana pequeña burguesía. Los hateros formaban una fuerza social dominante porque podían proporcionarles a las masas más pobres que para ese entonces era la mayoría campesina, tierras para que produjeran ellas mismas sus víveres, leche y carne de res, etc.

Los hateros venían siendo desplazados por la pequeña burguesía de ese papel de sector dominante, porque el país había ido convirtiéndose años tras años en suministrador de tabaco a compradores europeos y quienes mediaban entre los pequeños agricultores que cosechaban el tabaco y los compradores extranjeros eran los comerciantes de La Vega, Moca, Santiago y Puerto Plata. Con este negocio, poco a poco, fueron creando fortunas porque con el dinero que recibían traían al país mercancías que el pueblo dominicano necesitaba y no se producían debido al atraso económico en que se vivía.

La debilidad política, la corrupción y el mal manejo de los fondos del Estado llevaron al país a volver a ser una provincia española con la anexión a España. Esta fue llevada a cabo por el gobierno hatero presidido por Pedro Santana.  Es importante señalar que de la sociedad hatera dominicana lo único que quedaba en el año 1860 era la cúspide que venía ejerciendo el poder político desde que el país quedó separado de Haití. Sin embargo, la base hatera que debía sostener con sus opiniones a esa cúspide había desaparecido. Dicho esto, podemos considerar que la anexión a España fue una estrategia por parte de los hateros, pues estos estaban en franca vía de desaparecer. Por lo tanto, creían que con la anexión su condición de clase preponderante estaría garantizada. En consecuencia, su vigencia política y militar estarían aseguradas y prefirieron la desaparición de la república antes de ser eclipsados y desaparecer del escenario político y social.

Ahora bien, la anexión a España nos lleva a formular la siguiente pregunta: ¿por qué, después de haber logrado nuestra independencia, caemos en manos de España? La repuesta la podemos encontrar en la vieja aspiración de los sectores dominantes de nuestra formación social y económica, que desde los mismos inicios de la formación de nuestra nacionalidad empezaron a dar muestras de falta de conciencia nacional, falta de fe en nuestra libertad y en la posibilidad de salir a buen camino con nuestros propios esfuerzos como Estado independiente. A esto, también, se le agrega la debilidad de las estructuras económicas y el atraso de las fuerzas productivas. A juicio de Joaquín Balaguer en su texto La isla al revés “Pedro Santana, no obstante, es uno de nuestros mayores anexionistas y de ser acaso el dominicano que menos fe tuvo en el porvenir de la República y en su capacidad para mantener por si sola su soberanía”.

En definitiva, podemos agregar, que la lucha a muerte de estos dos sectores por controlar el poder político y económico trajo como consecuencia que Pedro Santana se diera cuenta que no tenía dentro del país los medios para ganar esa guerra por el control político y económico, por lo tanto, la anexión se hizo a nombre de y con el apoyo de Pedro Santana. En fin, puede decirse que este transcendental episodio de nuestra historia fue posible por la lucha de pequeños burgueses y hateros por el control político y económico de un Estado retardado y en pañales.

Apolinar García Henríquez es egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), de la carrera de educación Mención Ciencias Sociales. Actualmente funge como docente en el colegio Integral H&A. Contacto: Apolinargarciah@gmail.com

Comentarios De Facebook

Check Also

Continuidad en las costumbres sociales cotidianas de los dominicanos de 1850 al 1900 (I)

Heráclito sostiene que el cambio es la única constante del universo. Del mismo modo, los …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *