El mito de los valores morales (2da parte)

Un análisis comparativo de las propuestas morales existentes entre los distintos grupos humanos nos llevaría a concluir que, en muchos casos, los valores propuestos como buenos son tan vagos y absurdos que resulta imposible no pensar que tales creaciones no son el producto de enajenados mentales.

James Rachels, en su libro “Introducción a la Filosofía moral”, nos cuenta que “Darío, rey de la antigua Persia, se sintió intrigado por la variedad de culturas que encontró en sus viajes. Había descubierto, por ejemplo, que los calacios (una tribu de la India) tenían la costumbre de comer los cadáveres de sus padres. …Los griegos, por supuesto, no lo hacían; los griegos practicaban la cremación y consideraban la pira funeraria como la manera natural y adecuada de deshacerse de los muertos.” En una ocasión, trató de saber qué pensaban los calacios de las prácticas de los griegos y qué pensaban los griegos de las prácticas de los calacios y a ambos grupos les pareció francamente irracional las costumbres del otro. 

Por otro lado, señala Rachels que los exploradores reportan relatos extraños de los esquimales. “Los hombres a menudo tenían más de una esposa, y las compartían con sus huéspedes, prestándoselas por la noche en señal de hospitalidad. Además, dentro de una comunidad, un hombre poderoso podía pedir y tener acceso sexual regular a las esposas de otros. Sin embargo, las mujeres eran libres de romper estas disposiciones simplemente dejando a sus esposos y asociándose con otros; esto es, eran libres en tanto que sus ex-esposos no decidieran quejarse…”

También, señalaban que los esquimales parecían tener poco respeto por la vida humana al practicar el infanticidio, “…Knud Rasmussen, uno de los primeros y más célebres exploradores, dijo haber conocido a una mujer que había dado a luz a 20 niños, pero que había matado a 10 de ellos al nacer. Encontró que las niñas estaban en especial riesgo de que las mataran al nacer, y esto quedaba simplemente a la discreción de los padres, sin ningún estigma social. Además, a los viejos, cuando ya eran demasiado débiles para contribuir a la familia, se les dejaba morir afuera, en la nieve.”

Vista estas prácticas podríamos pensar que nuestros valores son superiores porque son más racionales, más civilizados o, simplemente, porque son los valores que nos legó nuestra divinidad en su santa palabra. Una mirada atenta sobre el comportamiento moral de otras culturas nos ayudaría a comprender que ellos también podrían validar sus prácticas utilizando estos mismos argumentos. Por ejemplo, en la India actual, existen comunidades donde las familias numerosas envenenan a una o varias de sus hijas cuando el padre de familia no posee los recursos económicos suficientes para mantenerlas.

Esta práctica absurda, horrorosa y cruel frente a nuestra racionalidad, posee, sin embargo, el aval de la familia de las niñas, de la comunidad en su conjunto e, incluso, de las autoridades religiosas.

En este ejemplo, como en los anteriores, se puede ver la carencia total y absoluta de fundamentos objetivos que poseen esos valores. Sin embargo, para las mentalidades que los elaboraron y las que persisten en mantenerlos les parecen perfectamente justificados. De aquí se puede intuir que  la moral para ser exitosa no precisa de fundamentos objetivos, materiales o racionales, basta con la sanción aprobatoria de la comunidad para que un absurdo se convierta en lo correcto, en lo justo e, incluso, en lo sagrado.

Los distintos sistemas morales, además de las contradicciones internas que poseen, en el presente deben enfrentar la realidad de un mundo súper conectado a través de redes informáticas que evidencian la relatividad de cualquier valor.  Sin embargo, a pesar de las evidentes debilidades, los distintos grupos humanos prefieren cerrar los ojos frente a estas contradicciones y continúan creyendo en su propia versión de los valores, como si se tratara de la única gran verdad que se ha dicho sobre la tierra, cuando cualquier mente mínimamente racional se da cuenta de que los valores morales son una ficción.

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Nota biográfica 

Eulogio Silverio: es egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). donde obtuvo el titulo de Licenciado en Filosofía. Realizo una Maestría en Metodología de la Investigación Científica (UASD), y un Máster en Filosofía en un Mundo Global ( Universidad del País Vasco). Además, es egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes donde también realizó una especialidad en Pintura (1996).  Es profesor de las siguientes asignaturas: Introducción a la Filosofía, Ética General, Metodología de la Investigación Científica, Publicaciones: «El problema de la elección moral» y decenas de artículos en revistas impresas y revistas digitales.

 

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